criticas

" ...La serie de trabajos que Ana María Daskal presenta en esta exposición, retoman dos signos ancestrales para la cultura de la humanidad: el damero y el laberinto. El trazo de estos signos aparece en su obra, como en el arte de Oriente, en forma de idea y pensamiento, como la más alta cualidad del vivir y del pensar que relaciona la propia existencia de la artista con lo que está expresando a través de su obra. En esta concepción, no es extraño que las técnicas escogidas sean el resultado de una refinadísima simplificación y de una larga práctica reflexiva. Así es como la artista se sumerge en el grabado, con un respeto devoto por los materiales que utiliza, a los que trata con ductilidad y maestría técnica, a la vez que los fuerza a desplegar una narrativa inagotable.
Esta enorme riqueza de significados que se asocian a los signos elegidos aparecen en las litografías y en las mezzotintas que Ana María nos presenta.Allí se reconstruyen caminos y encrucijadas vivenciales que nos llevan a transitar por diversas circunstancias: el holocausto, la alegría de la danza, el recuerdo del hijo ausente, la caminata por la arena, los pasos perdidos de los locos, la espera del amante abandonado, las rondas de las prostitutas, el abrigo de un par de medias, la disciplina de una bailarina, la levedad de los pasos de la madre...Las caminatas sin norte, tanto como los pasos decididos, son evocados a través de una obra que transforma en arte la vida misma de los gestos y los hallazgos de cada día, los que pueden ser leídos como cielo o también como infierno, según cada uno de nosotros esté parado dentro de estos pequeños universos. Finalmente los recorridos que sugieren estas obras, cualquiera sea el signo en el que estén estructurados, aparecen siempre abiertos. Es que la artista, que  ha ayudado a tantos a saltar de la cuadrícula de sus tableros o a desenredar el hilo de Ariadna para salir de los propios laberintos, nos plantea que-a pesar de todo-hay todavía un espacio para la esperanza."

                                                                                                                               Alicia Candiani
                                                                                                                                 Buenos Aires